sábado, junio 10, 2006

· FRIKIPEDIO 04 - La pérdida de un padre

Relato en Textículos de las Gestas y Fazañas del Valiente y Nunca Bien Ponderado Caballero Frikipedio, paladín de la Justicia y el Honor, y otrosí de las cuitas y placeres que le causaron sus arriesgados amoríos con la Simpar Inciclopea.

Textículo IV.
De Frikipedio Adolescente, el embrujo etílico, las primeras batallas y otras cosas que es menester reflejar en este magno relato.
Parte I: La pérdida de un padre.


Como solía decir Fray Paifocles de Eirís, tutor de Frikipedio, “Los grandes hombres dejan un gran hueco”.
Con el Conde Wiki, Pedia no sólo perdía un gobernante de mano de hierro y corazón de plomo, muy devoto de Su Fideeza, sino también a un hombre grande, a lo largo y a lo ancho.
Era un día lluvioso. Gris. Parecía que el cielo mismo lloraba en aquellos postreros momentos. Bajo la techumbre del atrio de la iglesia, dos figuras con negras ropas: Uncyclopedy, esposa del malogrado conde, y su hijo, el joven Frikipedio, que despedía a su padre a la temprana edad de diecisiete años.
-¡Por qué! ¡Por qué nos dejas!, gritaba el chico, en aquel trance para él incomprensible. La condesa, descosolada, sollozaba:
-Sí, sólous nos deijass... ¡Por qué te vais!¡Por qué!¡¡Pour Quéi!!
El silencio respondía a llantos y gritos desgarrados. Hasta que entre el viento, una voz se oye...
-¡Xoder, ¿que por qué? pues porque a las cruzadas voy! ...¡Muyer, hijo, no así os pongáis, que el alma se me parte! ¡Y bien sabéis que he de partir!
Sir Wiki, como muchos otros, partía hacia Roma, para liberar la Ciudad Eterna de la insurgencia cristiana. Los cristianos eran una comunidad que profesaba una herejía, según la cual Dios no era el Monstruo de Espagueti Volador sino un hombre mayor con barba, y Jesús, en lugar del Gran Cocinero Celestial era según ellos un judío rebelde de la lejana Palestina. Sus intrigas, muy bien urdidas, habían aprovechado en su beneficio la extrema organización y división jerárquica de la Iglesia del Monesvol. Con ayuda de algunos adeptos poderosos y ricos habían tentado a obispos y otros mandos intermedios.
La razón de la Cruzada era que los adoradores de la cruz habían tomado la Santa Sede, y hacían llamar Papa a un seguidor de su herejía, que hallábase ya sentado en el espaguetiense sillón de Pedro.
Era un plan diabólico que comenzaba a dar resultado. Sustituyendo obispos y curas, los herejes transmitían su mensaje infecto a través de los medios por los que se había dado siempre a conocer la verdadera fe en el hermoso Monstruo de Espagueti Volador.
Finalmente, Sir Wiki se despedía, quizá para siempre, de su familia:
-Frikipedio, heredero mío. Os dejo a cargo de este castillo y del condado de Pedia, que ha visto nacer a vuestros ancestros. Defendedlo siempre y sed fiel a nuestra fe en el divino Monstruo. ¡Luchad por lo nuestro con uñas y dientes si hace falta! ¡Haced que este viejo guerrero se sienta orgulloso de vos!
Frikipedio no se atrevía a levantar la mirada. Luego, Sir Wiki se dirigió a su esposa:
-Oh, Uncyclopedy, mi Señora. Pensaré en vos en las frías noches de invierno en el Lupanar. Cuidad de nuestro hijo, que aunque grande por fuera, sigue siendo un niño. Esperadme al menos dos años, os juro por el Misterio de la Sopa de Letras que volveré al cabo de ellos. Y sabed que os sigo amando como el primer día, más si cabe, pues más bella sois ahora que cuando os conocí. Adiós, mi amado hijo, adiós, mi amada esposa. Volveré...
Sir Wikifredo de Entrerredes, conde de Pedia, partió hacia los Santos Lugares un 28 de Diciembre, al amanecer. Aquellos eran tiempos difíciles para la Verdadera Fe, y aunque nadie podía imaginarlo entonces, los días del amable pastafarismo estaban contados.


-FIN DEL CUARTO TEXTÍCULO-